MAPAS MENTALES Y CONOCIMIENTO AMBIENTAL

19oct09

Por: SILVIA CASILLAS LEDESMA

La psicología ambiental ha descubierto que cada persona se crea su propio “mapa mental” respecto al ambiente, y cada quien construye su propio mapa influido por su experiencia y percepción, por lo que cada uno de estos mapas cognoscitivos es distinto. El estudio de los mapas sirve para conocer la forma en que los individuos entienden y enfrentan el ambiente geográfico a nivel personal, asimismo, se pueden utilizar en el diseño de ambientes acordes a las necesidades personales.

El iniciador de los estudios sobre las imágenes mentales del ambiente geográfico, fue Kevin Lynch, profesor de planeación urbana, quien en 1960 publicó su libro The image of the city, en donde expone sus investigaciones al respecto y ofrece una metodología de investigación apropiada para el análisis científico de los mapas mentales. Lynch empleó dos estrategias, la primera consistió en utilizar observadores previamente asesorados para que realizaran un reconocimiento sistemático en el área central de tres ciudades de Estados Unidos: Boston, Los Ángeles y Jersey. La segunda estrategia consistió en entrevistas con los habitantes para descubrir la naturaleza de sus mapas mentales.

El principal objetivo de Lynch era descubrir la legibilidad de los diferentes ambientes urbanos, es decir, la facilidad con que las características registradas pueden ser reconocidas y organizadas en un patrón único. Por ejemplo, encontró que Boston era la ciudad más legible de las tres, ya que presenta una estructura espacial fácil de captar,  se encuentra el Ayuntamiento, el Jardín Público y el río Charles. Los angelinos consideraron su ciudad sin  “centro y sin forma”, y en el ambiente de Jersey sólo destacó la vista del horizonte de Nueva York, al otro lado del río Hudson.

Lynch también observó que había características comunes en los mapas, ya que en las tres ciudades, los habitantes consideraron en sus mapas las áreas abiertas, la panorámica observada desde un punto distante y la división de la ciudad en clases sociales.

De este modo, identifica cinco elementos básicos que constituyen los mapas mentales que las personas se forman del ambiente urbano:

  • Sendas: vías por donde la gente transita (calles, rutas de autobuses, líneas ferroviarias).
  • Bordes: elementos lineales que no funcionan como sendas. Son divisiones o uniones a lo largo de las cuales coinciden dos partes de la ciudad (muros, ríos, litorales).
  • Distritos:  sectores medianos o grandes que poseen un carácter distintivo.
  • Zonas de confluencia: puntos estratégicos de la ciudad hacia y desde donde los habitantes se desplazan (glorietas, plazas, parques, estaciones ferroviarias).
  • Hitos: puntos que se observan desde un punto lejano (domo dorado, gran torre).

Los estudios de Lynch si bien contribuyeron al estudio de mapas mentales, también

presentan limitaciones, ya que entrevistó a pocos sujetos en las tres ciudades y todos ellos eran profesionistas, lo que dejó fuera a un gran sector de la población de cada ciudad. Sin embargo, alentados por estos estudios, el geógrafo Roger Downs  y el psicólogo David Stea,  (1973), investigaron más acerca de la naturaleza de los procesos psicológicos que intervienen en la elaboración de mapas mentales.

Se ha designado como “mapa cognoscitivo” al resultado de la elaboración de los mapas mentales, mientras que “elaboración de mapas cognoscitivos”, se refiere al proceso en sí. Downs y Stea definen la elaboración de mapas cognoscitivos como un proceso que permite captar, organizar, almacenar, recordar y descifrar información sobre la ubicación y atributos del ambiente geográfico. Es ante todo una representación, ya que el individuo “retrata” al ambiente, lo “representa” y se establece una relación significativa entre el ambiente real y el imaginado. En la elaboración de los mapas cognoscitivos predominan las imágenes visuales y no visuales, ya que además de la vista se incluyen órganos sensoriales y motores, se visualizan lugares y se recuerdan olores y sonidos, características táctiles y temperaturas de los lugares. Es también un proceso activo que implica la interacción directa con el ambiente, el “aprender haciendo” es fundamental.

Otras investigaciones que también parten de los estudios de Lynch, se refieren a mapas mentales de ambientes urbanos, de determinados distritos urbanos como vecindarios o distritos comerciales, así como de imágenes ambientales nacionales e internacionales.

El método más común para  la medición de mapas cognoscitivos, es trazar mapas siguiendo el esquema de Lynch, dar a la persona una hoja en blanco y pedirle de memoria algún contexto ambiental. Sin embargo, este método tiene algunas limitaciones, ya que se pone en duda su validez interna y externa, debido a la falta de claridad en la precisión y complejidad de los mapas y en el abuso de su confiabilidad, la cual es relativa pues varía de acuerdo a la habilidad de cada individuo. Por ello, se han incorporado técnicas como descripciones verbales, reconocimiento de fotografías y estimaciones de distancia cognoscitiva.

Funciones psicosociales del conocimiento ambiental:

  • Solución a problemas de espacio:  la principal función psicológica es la de capacitar al individuo para resolver los problemas de espacio en su medio ambiente físico cotidiano, ya que los mapas indican a dónde ir para satisfacer las necesidades individuales y la forma de llegar. Sin la capacidad de elaborar mapas cognoscitivos sería imposible realizar las actividades de la vida cotidiano (trasladarse de un lugar a otro, pasear, etc.). La  necesidad de explicarse su propio ambiente, contribuyó a la supervivencia del hombre y se desarrolló la capacidad adaptativa, ya que mediante la elaboración de mapas cognoscitivos se puede adaptar a nuevas experiencias ambientales.
  • Comunicación: proporcionan la base para la comunicación social, ya que los habitantes de un mismo lugar están unidos por un sistema de símbolos compartidos y un modo común de comunicación. Así se crea un cuadro mental común que comparte la mayoría de los habitantes y se conoce como imagen pública, la cual si es lo suficientemente clara, puede ser reconocida de forma común.
  • Identidad personal: proporciona una estructura para la identidad personal, ya que  el “sentido de ubicación” es esencial para que el individuo sea capaz de entender su vida en forma ordenada e integral. Asimismo, cada mapa refleja la imagen única e idiosincrasia que cada persona se ha formado del mundo (mapas personalizados). Sin embargo, las diferencias individuales se reflejan en las variaciones de fragmentación, distorsión y aumento, que presentan los mapas. Los investigadores también han descubierto que los mapas cognoscitivos del ambiente de un vecindario pueden variar entre los habitantes, lo mismo sucede de acuerdo con la clase social y la diferencia de sexos.

Perspectivas teóricas del conocimiento ambiental.

La  interrogante que da pie a estas teorías es ¿cómo se generan y modifican los mapas mentales? Ya que todavía no se conoce el proceso completo de su elaboración, ni la forma en que varían.  Milgram (1977) considera que los diferentes estilos de vida son importantes en la medida en que determinan los sectores de la ciudad que los habitantes frecuentan, con los que se familiarizan y consideran importantes y significativos. Inevitablemente la familiaridad afecta la precisión de los mapas cognoscitivos, pues hace aumentar la extensión y el detalle. Lee (1968) analizó los mapas cognoscitivos de vecindarios en función de las relaciones sociales de las personas que los habitan, y  la importancia de la participación social, ya que el individuo refleja el espacio social de acuerdo a las actividades sociales que realiza en el vecindario. Se piensa que las variaciones correspondientes a la clase social y el sexo en la elaboración de mapas, se debe a las diferencias en los patrones de conducta espacial.

Los psicólogos ambientales han descubierto que la capacidad de elaborar mapas cognoscitivos se desarrolla de manera importante durante la infancia. Gary Moore y Roger Hart (1973), proponen una teoría sobre el desarrollo de la capacidad de elaborar mapas cognoscitivos que se basa en gran parte en la teoría general de Piaget sobre el desarrollo cognoscitivo y en su teoría específica sobre el desarrollo de la capacidad del niño para comprender las propiedades geométricas de los objetos en el espacio. Consideran que el niño evoluciona en tres etapas consecutivas que implican marcos de referencia cada vez más complejos, y son:

  • Egocéntrica: se centra en su propias actividades, las características ambientales están desconectadas y el ambiente está fragmentado.
  • Fija: se orienta hacia lugares fijos del ambiente que ha explorado, como el hogar, pero están desarticuladas en su mapa.
  • Coordinada: tiene ya las características de un mapa de reconocimiento espacial, incluye una visión holística e integrada.

Algunos estudios revelan que a la edad en que el niño ingresa a la escuela es capaz de adoptar otras perspectivas para identificar características ambientales cuando se le muestran fotografías aéreas.

Los psicólogos ambientales también han investigado como se desarrollan la precisión y complejidad de las representaciones cognoscitivas del ambiente espacial durante la infancia. Siegel y White (1975) basándose también en la teoría de Piaget, señalan cuatro etapas consecutivas en las representaciones del ambiente espacial en los niños:

1.- Se advierten  y recuerdan los hitos.

2.- Se aprenden las sendas entre determinados pares de hitos.

3.- Ordena los hitos y las sendas próximos en pequeños grupos organizados internamente y con poca relación con otros grupos.

4.- Coordina correctamente las características ambientales en un marco total.

Otros estudiosos investigaron la elaboración de mapas durante el transcurso de la vida y encontraron  que los hitos son más importantes que las sendas en las personas de 30 años, mientras que para los mayores de 30, hitos y sendas son igualmente importantes. En los individuos mayores de 60 aparecen características más antiguas, incluso desaparecidas y procesan la información más lentamente y con menos precisión que los jóvenes adultos.

Los psicólogos experimentales han creado un modelo de procesamiento de información que ayuda a comprender cómo se adquiere, procesa y almacena en la mente la información para elaborar un mapa cognoscitivo, y han asumido dos posturas aparentemente opuestas con respecto a la naturaleza de las representaciones mentales. Los que opinan que dichas representaciones son de naturaleza gráfica, consideran que las representaciones cognoscitivas son de índole espacial y mantienen estrecha relación con la estructura física de la información ambiental real. Creen que se puede utilizar la imagen metafórica para describir las características básicas de las representaciones mentales.

Por otro lado, los psicólogos experimentales que apoyan la naturaleza proposicional, señalan que las representaciones mentales son codificadas en una forma proposicional abstracta y sostienen que se usa el mismo formato para codificar tanto la información visual como la verbal. Consideran que la descripción metafórica es engañosa, y que la representación proposicional puede explicar más seriamente las propiedades que se atribuyen a la representación gráfica.

Esta dicotomía que presentan los psicólogos ambientales dio lugar a grandes debates, sin embargo, se cree que las representaciones mentales del ambiente espacial se almacenan tanto en forma de imágenes, como en forma proposicional.

Aplicaciones en la planeación ambiental.

Los conocimientos sobre el desarrollo de las imágenes mentales del ambiente, pueden utilizarse en el diseño de hábitats más adecuados a las necesidades del hombre. Lynch  señala que la planeación de ambientes urbanos debe orientarse hacia la construcción de ciudades que resulten altamente legibles, es decir, la ciudad y sus partes deben ser fáciles de reconocer y de presentar como un patrón unificado de elementos ambientales. Sin embargo, un alto grado de legibilidad es un objetivo que no satisface todos los aspectos del ambiente urbano, Carr (1967) sostiene que los urbanistas deben incluir cierto grado de novedad y complejidad en el diseño de las formas urbanas, con el fin de estimular a las personas para que visiten lugares desconocidos que les proporcionen nuevas experiencias, sin caer en el extremo, ya que un exceso de novedad y complejidad imposibilitaría a las personas para desenvolverse de forma efectiva.

Por su parte, Kaplan (1977) considera que los urbanistas deben desarrollar y aplicar técnicas de colaboración con los ciudadanos, para que estos puedan contemplar los problemas desde un punto de vista coherente y abstracto. Kaplan utilizó los modelos simplificados, que son aquellos que traen a la mente sólo los elementos esenciales para analizar y resolver el problema, en lugar de los modelos detallados y complicados empleados por los diseñadores.

HOLAHAN, Charles, (1996). Psicología ambiental. México, Limusa.

Capítulo 3, “Conocimiento ambiental” pp. 69-112

About these ads


One Response to “MAPAS MENTALES Y CONOCIMIENTO AMBIENTAL”

  1. 1 Inmaculada

    Muchas gracias por su concisión, claridad expositiva y excelente escritura.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: