Conducta espacial humana

19oct09

“COMPORTAMIENTO HUMANO EN EL ESPACIO”

TERRITORIALIDAD

Altman identifica varios tópicos que están incluidos en la definición de territorialidad que propone Holahan: “es un patrón de conducta asociado con la posesión u ocupación de un lugar o área geográfica por parte de un individuo o grupo, que implican la personalización y la defensa contra invasiones.” (Holahan, 1996) Es decir,  es el espacio físico que consideramos de nuestra propiedad y al cual no está permitida la entrada sin nuestro consentimiento.

Altman identifica tres tipos de territorios: primarios, son muy importantes porque son personales (la casa); secundarios, son semipúblicos y no tan importantes en la vida de los usuarios (club social) y;  públicos que se comparten en una zona o tiempo (restaurantes, parques, cines)

El método de investigación más utilizado es el de la observación naturalista, que consiste en la observación sistemática de la conducta en contextos reales como hospitales, universidades y vecindarios. También se han hecho estudios con métodos experimentales en contextos de campo o laboratorio.

Las funciones psicológicas de la territorialidad se dan en la vida cotidiana, en la organización social y en la identidad personal y de grupo.

  • En la vida cotidiana ayuda a organizar y manejar la vida diaria de los individuos y de los grupos sociales; permite al individuo  desarrollar un mapa cognoscitivo de los tipos de conducta que se pueden esperar en determinados lugares y simplifica las actividades diarias mediante los roles organizadores.
  • En la organización social la territorialidad ayuda a ordenar un grupo de acuerdo con el  nivel social relativo o por la habilidad de un individuo para influir en otro.
  • Desarrolla  el sentido de identidad personal y de grupo al compartir el mismo lugar, las mismas experiencias, además, fomenta vínculos sociales. El territorio personal le sirve para identificarse consigo mismo y con los demás.

Perspectivas teóricas:

La teoría sociobiológica propone que la conducta humana puede explicarse en función de la herencia biológica que los seres humanos toman de su pasado evolutivo. En 1966 con la publicación de Robert Ardrey The Territorial  Imperative, se propone que conductas sociales como la territorialidad y la agresión interpersonal, son instintivas, ya que al igual que los animales el hombre tiene el impulso de reclamar y defender su territorio, es una tendencia normal. Así, la defensa activa del territorio en contra de invasiones es central en la conducta territorial, ya que se hace de forma verbal y no verbal, porque marcar el territorio es una necesidad biológica.  Esta perspectiva teórica se sometió a consideración  pública y científica gracias al libro de Wilson, en 1975, Sociobiology: The New Síntesis.

Las teorías socioculturales difieren de la anterior, pues consideran que la conducta territorial es diferente entre animales y humanos, ya que el hombre sólo puede entenderse dentro del contexto de su organización social y de la diversidad cultural. Sostiene que la defensa del territorio no responde sólo a la invasión y se sugiere la investigación de la conducta territorial en condiciones contrastantes de alta y baja densidad espacial, ya que las señales personales funcionan más que las impersonales para reservar un espacio. La reacción a la invasión territorial depende del significado de ésta, pues estudios demuestran que las respuestas varían de acuerdo a la clase de invasión, si se invade su casa es más agresiva que si es un lugar público, en donde fácilmente cede su lugar. También se considera aquí el ejercicio del control territorial, como lo concibieron Altman y Proshansky. Pues poseer un territorio controla tres aspectos: prioridad en el acceso a un área espacial; elección de los tipos de actividad y; capacidad de resistir el control de otras personas en esa área.

El conocimiento sobre la territorialidad no se ha aprovechado lo suficiente en la planeación ambiental, Altman lo señala como un reto a la arquitectura y el diseño de lugares públicos y residenciales, que no toman en cuenta las situaciones cambiantes y el grado de permanencia de la propiedad.

ESPACIO PERSONAL

La importancia que actualmente tiene la forma en que el individuo emplea el espacio en  sus relaciones interpersonales, surge de las innovaciones del antropólogo Edward Hall, quien escribió La dimensión oculta. Hall también acuñó el término proxémica para definir el estudio científico del espacio como medio de comunicación interpersonal. El espacio personal se define como “la zona que rodea a  un individuo, en donde no puede entrar otra persona sin autorización.” (Holahan, 1996) Esta zona puede ser variable de acuerdo a las circunstancias y a la persona, además de contemplar conductas de distanciamiento, contacto visual y la orientación del cuerpo.

Hall propone cuatro zonas de distancia que regulan el espacio personal, cada una con una fase abierta y una fase cerrada: (Hall, 1972)

a)     La distancia íntima: en la fase cercana predomina la posibilidad de una relación física estrecha en donde se percibe el olor corporal (prácticas amorosas, deportes de contacto, confidencias). En la fase lejana hay una distancia de 15 a 45 cm en la que los cuerpos no entran fácilmente en contacto, pero las manos pueden alcanzar y asir las extremidades y hay deformación visual de los rasgos de las  personas.

b)    La distancia personal: es una especie de burbuja protectora, en la fase cercana de 45 a 75 cm., se puede tomar o retener a la persona (amigos íntimos, conversaciones personales). La fase lejana está “a la distancia del brazo”, de 75 a 120 cm., se tratan asuntos de interés y relación personal, los rasgos faciales son visibles, la voz moderada y no se percibe el olor corporal.

c)     La distancia social: en la fase cercana que va de 120 cm. a 2 m. se tratan asuntos impersonales como en el trabajo y las reuniones sociales informales. En la fase lejana de 2 a 3.5 m. la visión del individuo es completa y distante, lo que permite mantener el contacto visual, esto sucede en la distancia entre los escritorios de la oficina o las mesas de juntas. También permite iniciar una conversación  e interrumpirla sin parecer descortés.

d)    La distancia pública: en la fase cercana que va de 3.5 a 7.5 m. la voz es alta y hay más cuidado en las formas de expresión, las personas se observan de forma general y se contempla una visión periférica de otras personas, el contacto generalmente es superficial.  Desde  la fase lejana de aproximadamente 9 m. se observa a los personajes públicos, artistas, oradores, etc.

Las técnicas de medición de espacio personal son muy variadas, entre ellas la observación naturalista en la que por medio de la observación y registro sistemático, se mide la distancia que hay entre las personas que participan en una interacción social real. Esta técnica es la más recomendada para los psicólogos ambientales. Después se recomienda el procedimiento de aproximación-alto en el que generalmente un experimentador, se aproxima a una persona y se detiene en el punto en que comienza a sentirse incómoda. Por último las mediciones de simulación que introdujo Kuethe con la técnica de colocación de figuras, en donde los individuos colocan donde ellos quieran figuras de fieltro en un campo, lo que llevó a deducir ciertos comportamientos en los grupos sociales (Mujeres junto a niños, perros junto a hombres) para que ésta última técnica tenga validez es necesario que haya una correspondencia estrecha entre la forma en que las personas colocan las figuras simuladas y la forma real  en que utilizan el espacio interpersonal, mediante la capacidad de observarse a sí mismos en perspectiva e imaginar situaciones sociales y físicas determinadas.

Las funciones psicológicas del espacio personal son las siguientes:

  • La autoprotección. Funciona como amortiguador contra amenazas físicas y emocionales.(técnicas de invasión, características del invasor, el invasor invadido, la ansiedad y el temor, amplían la zona de espacio personal)
  • La atracción interpersonal. El espacio personal tiene la función sociopsicológica de regular las manifestaciones de atracción interpersonal como la amistad, la atracción, la aversión, la afinidad de la personalidad y los estigmas sociales (invalidez, homosexualidad).

El espacio personal varía de acuerdo a la nacionalidad, la cultura y las diferencias étnicas, por ejemplo, los británicos utilizan mayor espacio personal que los estadounidenses, asimismo, influye el nivel socioeconómico, pues es más evidente el espacio personal en la clase media que en la baja. Conforme el individuo se desarrolla y crece, también crece su sentido de espacio personal y la forma en que  lo utiliza en sus relaciones interpersonales.

Perspectivas teóricas:

La teoría de Edward Hall se basa en el concepto del espacio personal como instrumento de la comunicación interpersonal, ya que determina la cantidad y el tipo de información sensorial que se transmiten las personas, este modelo de comunicación incluye el lenguaje verbal y no verbal. Así, algunas investigaciones muestran que cuando hay simpatía entre las personas, éstas manifiestan sus sentimientos positivos mediante la cercanía espacial, mientras que los sentimientos de desagrado se transmiten aumentando la distancia.

Es importante señalar que la compleja cantidad de señales  asociadas con el espacio personal, se hacen de manera inconsciente, y que éstas pueden variar de una cultura  a otra y por tanto ser malinterpretadas.

El modelo de stress se contempla como un mecanismo de adaptación que tiende a reducir el nivel de stress que experimenta el organismo, ya que el espacio personal protege al individuo cuando las distancias personales son demasiado cortas. Gary Evans ha profundizado en este modelo y considera que la cercanía puede generar  agresión y sobrecarga de información, ya que las señales visuales, los olores y la temperatura, aumentan cuando el espacio personal es invadido.

Los modelos de sistemas consideran el espacio personal como un complejo patrón de conductas relacionadas que se ajustan sistemáticamente a circunstancias cambiantes. Argyle afirma que las conductas de espacio personal funcionan como un sistema para mantener un nivel óptimo de intimidad entre las personas.

Las aplicaciones del conocimiento del espacio personal se pueden hacer en ambientes educativos, terapéuticos y en toda aquella arquitectura que implique interacción social.

PRIVACIDAD

La privacidad es una necesidad humana que constituye una parte esencial de la vida. La concebimos como el espacio personal, íntimo, en donde nada ni nadie perturbe nuestra actividad o pensamiento.

En un intento por clasificar e identificar los conceptos populares de privacidad se han realizado diversos estudios, entre ellos el de Nancy Marshal que hizo a alumnos universitarios y sus padres. Desarrolló una escala de preferencia de privacidad, en la que resaltan dos grupos: aislamiento y control de información. En cuanto al aislamiento identifica soledad, reclusión e intimidad, es decir, el deseo de estar a solas,  el deseo de vivir fuera del ruido y la vista de los vecinos y el tránsito, y la capacidad de aislarse de los demás. Respecto al control de información identifica tres tendencias: anonimato, reserva y retraimiento. Es decir, evitar que otros conozcan todo acerca de uno, el deseo de no descubrir mucho de uno a desconocidos y la preferencia por no involucrarse con los vecinos.

La privacidad ha sido considerada como un derecho del individuo de controlar la información del interior al exterior y viceversa, así tiene la libertad de comunicar acerca de sí mismo lo que él decida.

Altman define la privacidad  como el “control selectivo del acceso a uno mismo o al grupo al que uno pertenece.” (Holahan, 1996) Esta definición enfatiza el control de la información, sin embargo,  también comprende el aislamiento, ya que el control selectivo funge como una forma de restringir el acceso a sí mismo.

Las principales funciones psicológicas de la privacidad están en la regulación de la interacción social y en el establecimiento de la identidad personal.

  • En la primera regula la interacción entre una persona o un grupo y el mundo social, establece límites;  mantiene una distancia psicológica regulando la divulgación de la información personal y contribuye a la conservación de un orden de grupo. Tener privacidad permite liberar las tensiones de la vida diaria.
  • En cuanto a la identidad personal faculta al individuo para establecer un sentido de auotidentidad, con capacidad para evaluarse a sí mismo comparándose con otras personas (autoevaluación).  Mantiene un sentido de autonomía personal, sentimientos de independencia, elección consciente y liberación de la manipulación ajena. Sin privacidad el individuo pierde el sentimiento de  autonomía personal y se siente incapaz para controlar su interacción con el mundo social, padece la sensación de estar sumergido en un grupo anónimo (desindividuación).

Es importante distinguir entre espacio personal, privacidad y territorialidad. El espacio personal va siempre relacionado  a un referente espacial, a la distancia entre dos personas. La privacidad se refiere al control del acceso entre uno y los otros, va siempre acompañada de lenguaje verbal y no verbal. Sin embargo, el espacio personal puede utilizarse para conseguir mayor privacidad. En cuanto al espacio personal y la territorialidad, la diferencia consiste en que el espacio personal es un límite invisible, mientras que el territorial es un lugar visible.

Los métodos de investigación con mejores resultados son las técnicas de encuestas, entrevistas y los cuestionarios relacionados con las experiencias de privacidad en situaciones reales. Los investigadores consideran muy efectivo preguntar a las personas sobre sus propias experiencias, ya que éstas se vinculan con la necesidad particular del deseo de privacidad. Muy poco se ha empleado la observación naturalista y las mediciones no intrusivas.

Perspectivas teóricas:

Altman considera que la privacidad es un proceso dialéctico, lo concibe como un modelo dinámico en el que las situaciones opuestas de abrir y  cerrar el acceso de la interacción social cambian con el tiempo y las circunstancias. Es como una calle de doble sentido en la que apertura y cierre funcionan de forma unificada y sistemática. Asimismo, el nivel de contacto varía según el tiempo, el estado de ánimo y la circunstancia que rodea al individuo.

Wolfe y Laufer consideran que hay tres tipos de control en la privacidad. El control sobre las elecciones, es decir, la libertad de elegir el lugar y el momento para estar solo; el control sobre el acceso a sí mismo (cerrar con llave el cuarto) y; el control sobre la estimulación proveniente de intromisiones visuales, ruido u otras personas.

Proshansky, Ittelson y Rivlin consideran que la privacidad ofrece libertad de elección, más opciones de conducta y un alto grado de control personal.

El modelo dinámico de Altman comprende la regulación de límites, que funcionan de manera similar a la membrana celular que regula el acceso del ambiente externo a la célula y los cambios que se dan en el funcionamiento interno, el individuo regula los límites interpersonales a medida que cambian las condiciones sociales. Así regula la entrada y salida de información social (contestar o no una llamada telefónica), y la salida de información hacia otros ( discutir un problema o enfrentarlo solo). La autorrevelación es lo que una persona le dice a otra acerca de sí misma y una buena forma de regular límites interpersonales, ya que en este proceso –dice Altman- se pretende obtener el nivel óptimo de privacidad, pues demasiada privacidad o muy poca puede resultar insatisfactorio, por lo tanto, hay que ajustar el nivel deseado de contacto con otras personas y el contacto real.

También se utilizan mecanismos múltiples para lograr la privacidad deseada. Como la conducta verbal (“déjame solo” o “adelante”), el lenguaje no verbal o corporal (actitud corporal, mirada) y conductas que manipulan elementos de la ecología de los espacios (puertas, letreros, posición de muebles).

Los estudios sobre privacidad han sido aplicados a la planeación ambiental en residencias, oficinas, instituciones, poniendo énfasis en la flexibilidad del diseño para lograr la privacidad personal y las necesidades sociales.

AGLOMERACIÓN

La sobrepoblación, también conocida como “explosión demográfica”, es  uno de los problemas ambientales más serios  que afectan actualmente a casi todos los países del mundo. Debido a ella la gente altera su conducta habitual cuando se ve inmersa en el tráfico, las colas para casi cualquier cosa, los medios de transporte, etc. Es por ello, que los psicólogos ambientales estudian la forma en cómo afecta la aglomeración en la salud, la vida social, la agresión, el aislamiento. Asimismo, también se investiga cómo el individuo enfrenta la aglomeración tanto personal como socialmente, ya que estudiando el fenómeno psicológico de la sobrepoblación se puede contribuir al diseño de viviendas multifamiliares e instituciones públicas, así como a la planeación del transporte y de actividades recreativas que resuelvan las necesidades del individuo

Para entender los efectos de la aglomeración en el individuo, Daniel Stokols opina que los psicólogos ambientales deben distinguir entre densidad y aglomeración, ya que la densidad se refiere al aspecto físico o espacial de una situación (número de personas por área espacial), mientras que aglomeración, debe referirse a los factores psicológicos o subjetivos de una situación (percepción del individuo de la restricción espacial). De este modo la densidad es una condición de la aglomeración, pero no la determina. Sin embargo, Amos Rapoport, plantea que la densidad también debe considerarse como una percepción, ya que el individuo percibe el número de personas de un ambiente, el espacio disponible y la forma en que está organizado, por lo que es una percepción directa, mientras que la aglomeración es la evaluación subjetiva de que el tamaño del espacio percibido es insuficiente.

Freedman sugiere que la aglomeración no siempre es una experiencia negativa, esto depende de las circunstancias en que se presente. Sin embargo, aquí retomaremos la opinión de Stokols, que como se ve es más compleja de lo que parece, ya que algunos investigadores sugieren distinguir entre densidad social y densidad espacial, ya que producen reacciones psicológicas diferentes, y las definen como densidad social en función del número de personas en un área determinada, y densidad espacial en función del espacio disponible en una situación particular, así se identificará  cuál de ellas es la que provoca la reacción de malestar del individuo.

Los psicólogos ambientales también hacen la distinción entre densidad interior y densidad exterior. La interior se define como la cantidad de personas por área espacial dentro de una vivienda, y la densidad exterior al número de personas (o viviendas) dentro de un área geográfica más amplia.

Stokols considera la aglomeración como una forma de stress psicológico en la que la necesidad de espacio percibida por el individuo excede la disponibilidad de espacio.  Este temor de no poder adquirir más espacio puede tener consecuencias desagradables como la limitación de movimientos, o aún mayores si se pone en riesgo la seguridad física o psicológica. Dependiendo de la situación, será la intensidad de la reacción de stress ante el sentimiento de aglomeración. En 1977 Chalsa Loo presentó un modelo para explicar el stress producido por aglomeración, en el que toma en cuenta tanto la densidad social como espacial e incluye el concepto de que la alta densidad no necesariamente es negativa, ya que en su modelo muestra que un estado de armonía entre el individuo y el ambiente resulta del nivel óptimo de densidad, el cual depende de las necesidades del individuo de los recursos sociales y espaciales, y por lo tanto, es variable. Así el stress por aglomeración ocurre cuando dichas necesidades no coinciden con las realidades ambientales.

También se han realizado estudios que reflejan efectos en la conducta social, entre ellos, la agresión, el aislamiento y la reducción de la solidaridad, son las manifestaciones más comunes ligadas al aumento de la densidad. Asimismo,  tanto la densidad  social como espacial, pueden afectar el estado de ánimo y afectar en forma negativa el rendimiento en el desempeño de tareas en circunstancias determinadas.

La primera estrategia de investigación para estudiar las consecuencias de la aglomeración consistió en analizar la relación entre densidad y la patología social reflejada en las estadísticas criminológicas, índices de hospitalización y de enfermedades mentales.

Los estudios experimentales en situaciones de laboratorio pretenden establecer una relación causal entre la aglomeración y la conducta, mediante el control sistemático de las influencias potenciales de los factores externos., y diferenciar los efectos de la densidad social y de la densidad espacial.

Las investigaciones de campo a pequeña escala, (dormitorios y tiendas departamentales) estudian los efectos de la aglomeración prolongada en situaciones reales. Definen de forma precisa la aglomeración y la densidad y permiten estimaciones psicológicas más elaboradas. Su fortaleza reside en que pueden incorporar en su diseño de investigación los estudios correlacionales y la precisión de los estudios de laboratorio, logrando así validez interna y externa.

Efectos psicológicos de la densidad:

Se han realizada varios tipos de investigación para medir los efectos del stress por aglomeración, varios de ellos en estudios de laboratorio con animales, y otros con personas sometidas a alta densidad. En ambos se muestra que hay reacciones fisiológicas como el aumento de la presión arterial, el aceleramiento del ritmo cardíaco y el aumento de la conductancia de la piel. En cuanto a las enfermedades físicas se han encontrado algunas asociaciones con la densidad interior, pero más bien depende de la forma en que el individuo ha aprendido a enfrentar la aglomeración tanto individual como socialmente. También la patología social se puede vincular, algunos estudios descubrieron que la densidad interior tiene relación con el ingreso a hospitales de salud mental,  y también se ha relacionado a la aglomeración con otras patologías sociales como el crimen y la delincuencia.

Perspectivas teóricas:

Stanley Milgram en su trabajo “La experiencia de vivir en a ciudad” (1970), propone la sobrecarga de información como un modelo teórico para explicar cómo enfrentan la aglomeración urbana los residentes de la ciudad.  Señala que la sobrecarga de información procede de tres fuentes: un gran número de personas; alta densidad de población y; pobación  heterogénea. Estas características proporcionan abundantes entradas de información que rebasan la capacidad del individuo para procesarla, por lo que desarrolla mecanismos sociales de adaptación tales como reducir al mínimo el tiempo dedicado a ciertos aspectos sociales (breve saludo entre vecinos), ignorar  a personas, asumir una conducta poco amable y aprenden a filtrar la actividad social de modo que sólo se permiten formas superficiales de interrelación social. Estas respuestas de adaptación a la sobrecarga de información son la base de la actitud fría, estereotipada, del habitante urbano, que con frecuencia no está dispuesto a ayudar en un momento crítico.

Proshansky, Ittelson y Rivlin (1976) señalan  que los efectos psicológicos de la aglomeración se basan en la libertad de elección que el individuo experimenta cuando está en situaciones de aglomeración. Sostienen, que vista como un fenómeno psicológico, la aglomeración tiene sólo una relación indirecta con el número de personas. Lo esencial para que el individuo sienta la aglomeración es percibir que la presencia de otros está frustrando sus esfuerzos por lograr un objetivo particular, así, la aglomeración se da cuando el número de personas que participan en una situación restringe la libertad de elección de un individuo. Cuando esto sucede se produce una reactancia psicológica (Stokols, 1976) que consiste en enfrentar la situación con estrategias de conducta preceptuales y cognoscitivas, que le permitan restablecer el orden (trasladarse a otro lugar).

Otra perspectiva teórica es la de los modelos ecológicos, que enfocan las interrelaciones de adaptación que ocurren entre el individuo y sus ambientes cuando intenta obtener recursos materiales y sociales. La teoría de la dotación de personal, es un modelo ecológico que concibe la aglomeración como un exceso de personas en una situación. La sobredotación de sujetos se entiende como la condición en que el número de participantes en una situación la sobrepasa para alojarlos mientras se realizan sus programas.

El concepto de control personal está implícito en el modelo de la sobrecarga de información, ya que la experiencia de la aglomeración está vinculada con la incapacidad de la persona para controlar el nivel de información social y espacial cuando está en situación de alta densidad, por ello, los psicólogos han observado que las consecuencias negativas de la aglomeración, se aligeran cuando el individuo percibe cierto grado de control sobre ella.

Los conocimientos en materia de aglomeración se han aplicado a diseños arquitectónicos para residencias universitarias urbanas y otras a pequeña escala dentro de ambientes densos para reducir el nivel de aglomeración percibido en esas áreas.

BIBLIOGRAFÍA

Hall, E. (1972). La dimensión oculta. México: Siglo XXI, pag. 139-159

Holahan, Ch. (1996). Psicología ambiental. México: Limusa,

pag. 227-248, 271-282, 291-299, 311-334

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